• Leticia

    Los primeros registros de la ciudad de Leticia en el Amazonas de Colombia  hablan de un puerto fluvial llamado San Antonio, fundado el 25 de abril de 1867 y perteneciente a la provincia peruana de Loreto, bautizado así por el capitán Beningno Bustamante, gobernador de dicho territorio. Sin embargo, el 15 de diciembre de ese mismo año el ingeniero Manuel Chacón decidió rebautizarla con su nombre actual, Leticia, en honor a Leticia Smith, dama de honor que residía en la ciudad de Iquitos, ubicada en el norte del Perú.

     

     

    Durante el resto del siglo XIX su crecimiento vino impulsado por la construcción de la fortaleza Mariscal Ramón Castilla, en honor al presidente peruano de ese mismo nombre. Luego, en el siglo XX se convirtió, dada su ubicación estratégica sobre la ribera del Río Amazonas, en un puerto fluvial de suma importancia para el transporte y el comercio.

     

    Pero, tras las disputas que desde el período republicano se habían presentado por hacerse con el dominio de la región, en 1928 los gobiernos de Colombia y Perú firmaron el tratado Salomón-Lozano que, entre otras, cedía la soberanía de la ciudad al gobierno colombiano. Este hecho desencadenó una confrontación bélica entre los dos países que sólo se saldó hasta 1933, y que no trajo mayores alteraciones a los acuerdos suscritos en el documento binacional.

     

    No obstante, la gran distancia que la separaba de los grandes centros urbanos del país impidió que la política administrativa le entregara un reconocmiento mayor al de municipio de intendencia o comisaría. Sólo hasta 1991, con la nueva Constitución Política del país, se le dio la categoría de ciudad capital del departamento del Amazonas y le devolvió parte de su importancia.

     

      

     

    OTROS DATOS:

    Fundación: 25 de abril de 1967 por Benigno Bustamente.

    Fiesta municipal: 25 de abril.

    Temperatura: 32 ºC.

    Población: 39.636 habitantes.

    Área total: 5.968 km2

    Altitud: 80 m. s.n.m.

    Distancia de Bogotá, D.C.: 1100 Km.

    Aeropuerto: Alfredo Vásquez Cobo.

    Cómo llegar: conexión áerea directa Bogotá-Leticia.

     

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    Población

     

    Actualmente, la ciudad de Leticia reúne casi el 60% de la población del departamento del Amazonas, siendo la mayoría de origen indígena. Según el último censo nacional, en el departamento habita un numero aproximado de 39.636 personas.

     

    Entre las principales comunidades que habitan la zona destacan los indios Huitoto, Ingas, Ticanos, Ticunas y Nakaus.. El segundo grupo poblacional corresponde a los mestizos o amerindios, asentados sobre todo en las cabeceras municipales como Puerto Nariño. Por ser el punto más al sur de la geografía colombiana, Leticia está emparentada demográficamente con el municipio brasileño de Tabatinga, del cual está separado por unos pocos metros y con el que, técnicamente, forman una sola ciudad.

     

     

    Los Huitoto, quizá el grupo poblacional más importante y numeroso de la zona, permaneció de espaldas a los periodos coloniales y republicanos, y sólo hasta finales del siglo XIX se tuvo conocimiento de sus asentamientos. Fueron las empresas peruanas del caucho las que dieron cuenta de su presencia en la zona, y rápidamente los sometió y esclavizó en función de sus intereses.

     

    Como resultado de esto, la población de los Huitoto fue diezmada considerablemente y obligada a abandonar sus asentamientos originarios y, por eso mismo, su organización social sufrió cambios severos. Sin embargo, tras el conflicto entre Colombia y Perú en 1934 que se saldó con la devolución de dicho territorio al gobierno colombiano, las empresas caucheras del Perú se retiraron de la zona y muchos de los Huitoto antes sometidos regresaron a su antigua forma de vida.

     

    Así como el resto de comunidades indígenas de Colombia, desde principio de los años 90 los Huitoto han entrado en un proceso de reconocimiento por parte de la sociedad. En dicho proceso, los gobiernos han legalizado sus territorios —llamados resguardos— y los han hecho partícipes de la política departamental y nacional. Actualmente, por ejemplo, están organizados en el Consejo Regional Indígena del Medio Amazonas, CRIMA, junto a otras comunidades que comparten su cosmovisión.

     

     

    Sin embargo, esto no ha frenado las dos amenazas más próximas de las que han sido objeto a lo largo del tiempo: los procesos de colonización de la selva azmazónica, y la llegada de empresas de explotación de productos como el oro y la madera, y del tráfico de pieles de animales.

     

    A esto debe sumarse su frágil posición ante un fenómeno como el narcotráfico —la selva, por estar tan aislada del resto del país, es muy útil para el cultivo y el procesamiento de cocaína—, del que en muchas ocasiones son víctimas directas.

     

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    Gastronomía

     

     

     

    Por su cercanía con Brasil y Perú, Leticia presenta gran variedad en su gastronomía, pues sus platos típicos, más que ser de una zona de Colombia, están integrados a las costumbres y a la cultura de la región de la amazonía.

     

     

    Predominan, por tanto, frutos exóticos que se utilizan para la elaboración de jugos, postres y cremas. Los alimentos predilectos por los habitantes de la zona son la yuca, el plátano y el pescado, este último que da vida a numerosos platos como la gamitana rellena, las costillas de gamitana, las bolitas de pirarucú, el sábalo asado, entre otros.

     

    El gamitada, muy común en la región, es un pez que se caracteriza por su gran tamaño. Se destacan también platos como el Capón de Ahuyama, el Pan de Arroz, el Guarapo, el guiso de Tortuga de río, el Casabe, el Picadillo, entre otros.

     

     

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    Festividades

     

     

    FESTIVIDADES

    Semana Santa: celebración de la fiesta religiosa más importante del año por las autoridades eclesiásticas y civiles de la ciudad.

    Cumpleaños de Leticia: 25 de abril.

    Fiesta Sampedrina: 30 de junio.

    Festival de la Cofraternidad Amazónica: 15 al 20 de julio.

    Festival de la canción amazonense el Pirarucú de Oro: noviembre.

    Desfile de muñecos de Año Viejo: 31 de siciembre.

     

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    Símbolos

     

    Los símbolos de la ciudad de Leticia, capital del departamento del Amazonas, son tres: el escudo, la bandera y el himno, los cuales dan testimonio de las principales características de la población.

     

     

    BANDERA:

    La bandera de la ciudad de Leticia tiene tres franjas: una blanca, que ocupa la mitad, y otras dos, verde y azul, que son a su vez la mitad de la blanca. En el centro, tanto de izquierda a derecha como de arriba a abajo, entre la franja blanca y verde, lleva una circunferencia anaranjada y ocho puntas de sol amarillas.

     

     

    Las tres las puntas amarillas superiores van en la franja blanca, las tres inferiores en la franja verde, y las dos restantes se ubican a derecha e izquierda, en la línea divisoria de las franjas verde y blanca.

     

    El significado de los diversos elementos presentes en la bandera de Leticia es el siguiente:

    1. BLANCO: paz y tranquilidad, en referencia al ambiente de hermandad y fraternidad que se vive con las poblaciones vecinas de Brasil y Perú.

     

    2. VERDE: la selva semivirgen, en relación a su ubicación dentro de la selva amazónica, llamado mundialmente como el ‘Pulmón del mundo’.

     

    3. AZUL: río Amazonas, hacia el que Leticia tiene salida como ciudad portuaria y que ha hecho merecedor a Colombia del título de ‘País de los tres mares’, considerando que es el único país de Suramérica con límites a los océanos Atlántico y Pacífico.

     

    4. SOL: llamada la ‘Ciudad Luz’, Leticia ve representado en ste icono el sol amazónico, de gran intensidad y brillo.

     

     

    ESCUDO:

     

    El escudo de la ciudad de Leticia tiene forma de óvalo. En la parte superior, en el centro, tiene una corona indígena en relación a la soberanía de los diversos pueblos que habitan el departamento. Lo enmarcan de lado a lado el delfín rosado y el pirarucú, dos de los animales emblemáticos de la zona y símbolo de convivencia entre las diferentes razas y etnias, y entre ellas con las especies animales.

     

    En el centro de la figura se aprecia un típico paisaje amazónico al final de la tarde, de gran belleza, y en el que destacan la Vitoria Regia reafirmando la diversidad de la flora y la flor de Loto, símbolo de paz y tranquilidad.

     

    La base del escudo la conforman dos manguarés (maho y hembra), instrumento tradicional de comunicación en el Amazonas y que hace alusión a la participación comunitaria y a los diversos festivales locales.

     

     

    HIMNO:

     

    Coro
    Es Leticia mi casa y mi patria
    Paraíso cual verde color
    Leticiano soy de sangre y de casta
    Soy del puerto firme de paz y valor


    I
    Vierten ámbar sus lechos en flores
    De Castilla precoz fundación,
    Bustamante soñó en San Antonio
    Adornado en la voz de Charón

    II
    Eminente su nombre se emplaza
    De mujer de alegría y honor,
    Villareal es quien iza en la plaza
    Por primicia el pendón tricolor


    III
    Invasión es por próspera tierra
    “La Esperanza” es refugio filial,
    Solidaria la patria por guerra
    Vásquez Cobo en misión General

    IV
    Condenado a escarmiento en captura
    De Acevedo un encargo a cumplir,
    En Iquitos Hernández censura
    Por la patria preciso morir


    V
    Fluyen ríos humanos de leyenda
    Por bonanza en la selva encontrar,
    Su riqueza es también su grandeza
    Nobles gentes la vierten ciudad

    VI
    Por centurias de mitos crecientes
    Los nativos han visto pasar,
    Mil colonos de tez diferente
    Mil poliglotas voces hablar

    VII
    Los Ideales están en procura
    Horizontes de paz y verdad,
    El turismo también la cultura
    Gran bonanza es la diversidad

    Final
    Sus eventos emergen del pueblo
    Que fronteras traspasan de más,
    Como hermanos tejamos el sueño
    La ciudad capital de la paz
    La ciudad capital de la paz.

     

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    Guerra Colombia-Perú

     

    En 1922, tras la firma del tratado Salomón—Lozano, mediente el cual se acordaba la soberanía de Colombia sobre la ciudad de Leticia, varios sectores de la sociedad peruana quedaron inconformes con lo suscrito en el documento e impulsaron, directa o indirectamente, una modificación de lo concertado.

     

    Leticia había sido hasta antes de la firma del tratado una ciudad de la provincia peruana de Loreto, estratégica por su posición de puerto sobre el río Amazonas para el comercio y el transporte fluvial. Sin embargo, la ciudad era apenas el ombligo de una zona que desde la época de la independencia había sido objeto de constantes disputas entre los países de la zona, disputas que se habían zanjado sólo parcialemente.

     

     

    Adicionalmente, Colombia tenía una innegable dificultad de acceso a la zona y ésta, por tanto, estaba prácticamente aislada de los centros urbanos del interior, como Bogotá y Villavicencio. Perú, en cambio, había gozado desde el siglo XIX de facilidades de acceso a Leticia desde la ciudad de Iquitos, que había sido el centro del crecimiento de la industria cauchera.

     

    Así las cosas, en septiembre de 1932 un grupo de ciudadanos peruanos atravesó el río Amazonas y desalojó a las autoridades colombianas que hacían guardia en Leticia, cuyos medios de resistencia fueron mínimos. El presidente de Perú, Sánchez Cerro, minimizó sin embargo el suceso y dijo que no se trataba de una invasión dirigida sino de una acción nacida de la voluntad popular.

     

     

    En Colombia, entre tanto, el malestar fue tal que pronto se fundó un frente de unidad nacional y patriótico para hacer respetar lo acordado en el tratado de 1922. El gobierno nacional buscó ayuda en Europa, de donde obtuvo algunos yates equipados con ametralladoras que constituyeron una flotilla armada para el restablecimiento del orden. Dicha flota pronto se adentró en la selva, cruzando el río Putumayo, y llegó a territorio colombiano por Tarapacá. La flota peruana, entrenada por décadas en los avatares de la selva, se preparaba para la contraofensiva.

     

    Sin embargo, el factor decisivo de la confrontación fue la presencia de nueve aviones Fokker, que eran la última adquisición de la Fuerza Aérea Colombiana. Las aeronaves dispararon continuamente ráfagas de metralla desde el aire, provocando que las fuerzas peruanas menguaran sus ataques y, por último, abandonaran la ciudad. El conflicto, así, llegaba a su fin después de siete meses.

     

     

    Quince días después de la retirada, los presidentes de los dos países, Alfonso López Pumarejo (Colombia) y Óscar Benavides (Perú), se reunieron en Lima para acordar la devolución de Leticia a las autoridades colombianas por vía legal, ratificando lo pactado en el tratado Salomón-Lozano de 1922.

     

     

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